martes, 4 de agosto de 2009

MIKURIYA SATOMI



Biodatos >> Nacido en la prefectura de Nagasaki el 20 de mayo de 1948. Tras graduarse en Literatura por la Universidad de Waseda, colabora como ilustrador de artículos en revistas para adultos desde 1968 como líder del estudio Micmac. Recibe su primera oportunidad como historietista en el Big Comic Original, donde inicia en 1977 “Box Boat of Nora”, cuyo inesperado éxito desemboca en la diversificación del personaje protagonista femenino; dos series de ésta dan lugar a dos videofilms de animación en 1985, en los que el propio Mikuriya y su estudio se estrenan como director y guionista, además de participar en labores de diseños mecánicos y de personajes. Mikuriya ya había participado como animador en diversos trabajos, destacando los films “Firebird 2772: Cosmozone of Love” (1980) y “Starship Odin” (1985); su interés en la animación por computadora le lleva a supervisar las escenas de CG del film de animación “Golgo 13” (1983). Otros comics: “Cinderella Boys”, “Beauty of Squid Loss”, “Legend of the Centaur”, “Golden Association”, “Legend of the Darkness” y “Planetary Garaga” (convertido en film de animación en 1989).

“SHINDERERA BOOIZU” IdeaIdeaIdeaIdea
(“Cinderella Boys”)
シンデレラ・ボーイズ
por Mikuriya Satomi & Micmac Pro.
escrita por MicMac Pro.
serializada en el Weekly Manga Action (Futabasha). [1979/03/29]
Género: comedia estudiantil

Tres compañeros de clase (dos chicos y una chica) de un instituto superior se ven casualmente involucrados en un turbio embrollo; si saben jugar bien sus cartas pueden cambiar su gris existencia. Por desgracia uno de ellos, que tiene que atender otros temas, no lo conseguirá. Dado que se trata de un trabajo primerizo y algo alejado de los temas gratos a Mikuriya, uno cabría esperar que no estuviera a la altura, pero todo lo contrario: la ambientación de la vida cotidiana de los protagonistas y sus diseños y estudiadas gesticulaciones están resueltos al listón de los mejores trabajos del género. Los elementos cómicos están bien integrados y no enturbian. Hay también escenas de sexo pero están perfectamente supeditadas a la trama. Los incondicionales del autor disfrutarán también de algunos diseños mecánicos de amotos y tal (una historia de Mikuriya sin estos diseños es como un bocata de pan con pan).

“NOORA” IdeaIdeaIdeaIdea
(“Nora”)
ノーラ
por Mikuriya Satomi & Micmac Pro.
iniciada en el Gekkan Manga Shônen (Asahi-Sonorama). [1981/06]
Género: ciencia-ficción

Estupenda muestra del género: diseños mecánicos de primera categoría, diseños urbanísticos futuristas bien resueltos, uso del color francamente impactante, y finalmente una pava protagonista para mojar con pan, aunque los pelagatos de la Asahi no estaban para mucho pan y la sometieron a varios retoques gráficos, lo que con Mikuriya puede ser de juzgado de guardia. La caucasiana Nora, oficial de un pequeño escuadrón de control, reúne las características que de ella se esperan en una revista juvenil: guapa, inteligente, luchadora y... demasiado impulsiva (y algo ingenua, le añado yo). Sus aventuras parecen seguir una composición de comic europeo, con una secuenciación demasiado rápida (primer error) y un guión a tantas bandas que aparecen lagunas (segundo y fatal error). Pero el excelente dibujo hace que se le perdone todo.
Esta serie de la trilogía fue la primera en ser llevada a la animación en forma de videofilm en 1985. Director/guión/diseño de personajes/diseño mecánico/diseño de decorados/supervisor de continuidad: Mikuriya y compañía.

“SAKETA PASUPOOTO” IdeaIdeaIdeaIdea
(“Torn Passport”)
裂けた旅券
por Mikuriya Satomi & Micmac Pro.
serializada en el Big Comic Original (Shôgakukan). [1982/05/05]
Género: comedia

Deliciosa comedia sobre el choque de culturas. Va de un japonés de cierto prestigio en sociología o antropología o algo así que se ha instalado en Francia, donde imparte conferencias y tal. Allí ha conocido a un grupo de oriundos con los que ha establecido fuertes lazos amistosos o afectivos. Creo que también está casado con una guapa francesa. Nuestro anfitrión intenta resolver los problemas que amenazan su círculo amistoso a base de filosofías orientales muy divertidas, cuando no asombrosas, para los tópicos japoneses. Lo cierto es que no reconozco ninguno de los habituales clichés nipones en su conducta, más bien todo lo contrario... de hecho, no me acabo de creer que sea japonés. Uno de los puntos fuertes de Mikuriya es la estupenda ambientación en general, y la investigación gráfica francesa en particular. Muy bien estudiada y muy bien colocada, como cabe esperar del dibujante.

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