martes, 4 de agosto de 2009

TAMARU YÔSUKE



tcc. TANAKA KEN


Biodatos >> Nacido en la ciudad de Miyato (prefectura de Iwate) el 3 de febrero de 1941. Tras un tiempo trabajando como animador en la Toei, un premio al mejor autor novel por la Kôdansha avala su carrera como mangaka desde principios de los 70. Desde entonces se mueve más en el ámbito de las revistas para adultos. Destacan: “Asoka King”, “Ajase King”, “Villainous Female”, “Woman Teacher”, “Attack 0 Second 1”, “Devil Ghost”, “The Revolution of the Intellectual Values” y sobre todo “The Ultimate Scientific Combat Manga: The Strongest Fighting Technique” (en colaboración). También ha trabajado en diversos comics educativos.

“SEIGÔ” IdeaIdea
(“The Great Characteristic”)(?)
性豪
por Tamaru Yôsuke.
escrita por Nagao Tadashi.
serializada en el Manga Punch (Hôbunsha). [1973/11/27]
Género: comedia erótica.

Amigos, huid de ésta. Lo único que tiene de ingenioso es el logotipo del título (tan ambiguo que no hay manera de sacarle una traducción potable), que al mismo tiempo nos da una idea del estilo basto que se gastan aquí. En alguna parte leí que Tamaru había debutado en el comic en 1974, o sea que el hecho de que esta obra sea anterior nos da una idea de lo verde que debía estar el chaval. Su dibujo, más que basto, es pedestre. La idea básica era sacar una comedia al estilo del Yokoyama Masamichi, y el guión podría pasar, pero es evidente que al dibujante la faltaban muchos años de chupar tablero. Sin embargo, se adivina una cierta tendencia, algunas viñetas sueltas, que salvan ésto de la hoguera. Acabar comentando que la serie tuvo un cierto éxito y terminaron sacándola en tomos recopilatorios.

“OTOKO BOSHI” IdeaIdeaIdea
(“Star Man”)
男星
por Tamaru Yôsuke.
escrita por Kajikawa Ryô.
serializada en el Bessatsu Manga Action (Futabasha). [1977/07/29]
Género: boxeo.

Una serie deportiva con la diferencial característica de que el protagonista no es el típico joven sencillo, sino un hombre hecho y derecho y de físico adecuadamente musculado para este deporte. Hasta la nariz la tiene chata. Desgraciadamente, este tratamiento más realista de su protagonista no significa que sea de las mejores series del género. El argumento sigue echando mano de los estereotipos habituales, aunque debo reconocer que su guionista ha tenido mayor maña a la hora de exponerlos, con algunas tesis ingeniosas (el método “pistón” de entrenamiento al que es sometido nuestro héroe por parte del entrenador, para engrasarle simbólicamente), además de algunos inesperados hallazgos narrativos (el encadenamiento de secuencias sobre todo). El dibujante no está a su altura más que en contadas ocasiones, aunque subrayo que nos encontramos ya ante un Tamaru maduro y con un trazo muy potable.

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